Nueva España
afrancesada
Camino al colegio,
con mi chico.
Una caca,
otra.
Martini se parte de risa.
—Papá,
eso es caca.
Asiento.
Nueva España siempre ha sido rica en cacas de perro.
Como París, que diría Bryce Echenique.
De la observación a la teoría:
Las cacas siguen ciclos geopolíticos.
Cuando el mundo entra en tensión exterior
—guerras lejanas
—crisis globales
—imperios nerviosos
susto y mierda,
inflación de cacas.
Cuando la amenaza es cercana
—terrorismo
—crisis local
ocurre lo contrario.
La gente cuida el barrio.
La teoría era simple:
la economía tiene ciclos de mierda.
Y viceversa.
2026 prometía un buen pico de mierda.
El mundo estaba muy nervioso.
Y sin embargo…
¿solo dos cacas?
Empecé a fijarme.
Lo confirmé al final del día:
deflación de mierda.
¿Qué demonios?
Nota mental:
comentarlo en la taberna.
Más tarde, en la Taberna de Rafa.
—Macho, ¿tú sabes por qué ya casi no hay mierdas de perro?
—Jajaja, ¿no te has enterado? Hay un cartógrafo de mierda por ahí.
—¿Cómo?
—Nadie sabe quién es, pero ha hecho un mapa de las cacas de perro del barrio.
Lo actualiza cada mañana.
Busca: “Nueva España afrancesada” en Google.
(Risas sureñas)
—¿Y quién limpia las cacas?
—Al principio nosotros.
El puto mapa se conectaba con Maps y…
como el parque de aquí al lado está lleno de mierda,
mi taberna estaba invadida en Maps.
Es como un semáforo de cantidades y densidades.
Verde = vía libre
Ámbar = ándate con ojo
Rojo = vete a la mierda
Así que nos pusimos a limpiar.
¿No te habías enterado?
—No… bueno… ya sabes que yo ando ensimismao…
—Ya, ya.
Pues nada, que empezamos los de la hostelería
y se le fue pegando a la gente.
Ahora es que al que se le ocurra llevar suelto al perro
o dejar una mierda lo detecto y…
—¡Miedo me das!
—Na, sabes que soy más socarrón que…
Le gasto una broma,
pesada y menos escatológica.
—Pero…
¿quién hace el mapa?
—Ni puta idea.
Le daría un abrazo,
ahora que ya no me toca limpiar sus mierdas.
Me hice el listo:
—¿Conoces la teoría de los cristales rotos?
—Sí, claro.
Está en la web.
Alojada en Etiopía, por cierto.
A saber quién la hace.
Pero vaya, que se actualiza a diario.
—Cullons,
qué intriga.
Bueno, va.
—¿Qué te pongo?
—Michelada con pimentón.
—¡Marchando!
Nos sentamos.
—Papá, ¿qué es Etiopía?
—Un país.
Googleamos.
—Papá,
la gente es chocolate con leche.
—Ajá, sí.
Pero no todos.
—Como la mujer descalza.
—¡Ostia, es Serena! —bramé.
—Papá, eso no se dice delante de los niños.
—Tienes razón.
Te quiero, relamido.
¡Es Serena!
La cartógrafa es
S-E-R-E-N-A.
AL DÍA SIGUIENTE
Camino del colegio.
Una caca.
—¡Papá!
—¿Qué?
—¡Por ahí viene Serena!
La miramos.
Nos miró.
Señalé la caca.
Tocó su smartwatch.
Media sonrisa.
Me la devolvió.
—Gracias.
—¿Por qué lo haces?
…me gusta correr descaaaalzaaa
creímos oir mientras se alejaba
Como cada día.
De noche,
de día.
Bajo lluvia
y en la canícula
—Papá…
Lo cogí en brazos.
Lo acerqué a mi pecho.
—Dime, Martini.
—¿Mañana venimos descalzos al colegio?
Lo pensé un segundo.
—Claro.
Pero no se lo digas a tu madre.
—¿Por qué?
—Hazme caso.
—Vale.
Nota mental:
preguntar a Serena a qué viene lo de Francia.
Escrito en la Plaza del Perú,
la del parque de cacas.
En Nueva España,
la de Madrid.
D.E.P.
Alfredo Bryce Echenique
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