MI VOZ EN OFF
Con sus flamantes nombres en latín,
el chef presentó cada plato como si fueran constelaciones:
Lactuca marina.
Fungus nebulosa.
Brassica parsimonia.
Bos taurus, madurado trece días.
Pausa sectaria.
Ni uno más.
Asentíamos reverentes.
A los postres, la historia molecular del cacao.
—Frívola malapraxis —dijo mi voz en off, traviesa.
Vomité de placer.
Volver a: