LAS EDADES DEL MONO
Había probado y superado con éxito:
— termómetro en la bombilla
— termómetro en la bombilla y la frente, so melón
— fingir náuseas y retortijones con mohines calculados
Lo tenía trabajado
Hasta que oí a mi madre decir:
— El niño se inventa enfermedades todos los jueves
Tocaba sofisticarse
¿Y si no fingía la enfermedad?
La leyenda de la tiza con Coca-Cola me pareció excesiva
Ni modo
Entonces lo oí en el patio:
— Si te tocas la garganta con dos dedos, vomitas
Me pareció razonable
Incómodo pero eficaz
Necesario para sortear los jueves
Había que vomitar
Me imaginaba dominando la técnica
Sincronizando la arcada con testigos al otro lado de la puerta
I-m-b-a-t-i-b-l-e
Y durante meses me toqué la garganta
En casa
En el colegio
En mi imaginación
Ante el espejo
En sueños, casi
Dos dedos alrededor de la futura nuez y…
Nada
Más fuerte
Nada
Un ojo cerrado, otro abierto; tantear, calibrar
Nada
Insistía
“Si lo dice Manu tiene que funcionar”
No dijo que los dedos iban por dentro
Y antes muerto que preguntar
Me salía perfecto
insistir mal
Con todas las edades que había tenido y tengo hoy
que camino gloriosamente hacia los 50
— A ver si esta vez sí
Del jueves
al equipo
al primer amor musical
al criterio y la medida
De los demás;
yo no soy tú
Con convicción sideral,
yo voy a ser este
Hasta que me vuelva a mear encima, un día
Dejas la religión del jueves
y entras en la del equipo
Superas el equipo
y abrazas el criterio
Superas el criterio
y ya no necesitas religiones
Convicción sideral
Ahora sí
Ahora lo tengo
Ahora entiendo el mecanismo
Tocamientos sofisticados
Más caros
Más elegantes
Aún por fuera
En lo que irrita el que celebra,
el que baila,
cree
Y el que no
Apenas un milímetro más convencido
Lo justo para no vomitar
Mírame
Ya no celebro mis goles para ti
Mírame
Yo no bailo
Mírate
Me estás mirando
Nos buscamos la nuez,
en armonía
Mírame,
soy un mono
Volver a: