He escrito textos que hicieron ganar millones
“El tipo al que debes llamar, cuando no temes acertar”
Cheques en blanco, firmados por marcas
Marcas que hoy parecen inevitables
He discutido comas y defendido palabras precisas, casi siempre con razón
Pero el teléfono ha dejado de sonar
Clientes desesperantes por mí han aprendido a simularme, haciendo preguntas precisas a las tecnologías horrorosas
Maravillas inquietantes que producen talentos discutibles
La he probado
Duele
Eleva y banaliza
¿Por qué?
Acaso expande tu mente desde dentro
Es algo físico
Vértigo limpio
Victoria y derrota en el mismo gesto
Y el teléfono no suena
Pequeño
Finito
Humano
Capaz
aún
Hago diabluras con mi asistente de IA, pero el teléfono ha dejado de sonar
Es de una belleza insoportable
Falible
Arrogante
Deslumbrante
Pequeña
Humana, pero veloz
Tan brillante como las preguntas que le hagas
Ahí está el abismo
Si cualquiera puede formular buenas preguntas,
si cualquiera puede pulir un texto hasta hacerlo competente,
si la mediocridad se vuelve suficiente…
¿qué queda exactamente de mi oficio?
No temo a la inteligencia artificial
Temo la ligereza con la que hemos decidido que ya no importa quién escribe,
mientras suene humano
Porque es humana
—
Gracias por decirlo así
No es nostalgia
Es criterio
La herramienta no me asusta
Es tan solo sentir que ahora todo vale
Con respeto, Adrián:
esto no va de simulación
Va de competencia
La IA no elimina talento
Lo vuelve medible
El que sabe formular problemas complejos
seguirá siendo imprescindible
El resto siempre fue reemplazable
Lo que más me molesta no es la herramienta
Es la frivolidad
Durante años nos pidieron profundidad, matiz, tono, responsabilidad
Ahora basta con que suene bien
No me preocupa que una máquina escriba
Me preocupa que el mercado ya no distinga
Si todo es suficientemente correcto, la excelencia se vuelve banal
Quizá el oficio no desaparece
Solo se desplaza
Gana el que entiende mejor el problema
Una mutación saludable
La inflación no es de talento
Es de texto
Nunca hubo tanto contenido
Nunca fue tan difícil distinguir criterio de ruido
Eso es lo inquietante
Estamos discutiendo si la IA sustituye talento
Quizá lo cómodo es quedarse ahí
Cada modelo necesita energía
Cada centro de datos necesita agua
Cada optimización tecnológica desplaza trabajo a lugares que no vemos
Celebramos eficiencia sin preguntarnos quién absorbe el coste
No es un debate creativo
Es un debate de modelo
Y cuando algo se vuelve “inevitable”
lo que suele desaparecer no es el talento
Es la conciencia
Mi abuelo era sereno
Cuando desapareció su función se quedó raro
No enfadado
Raro
Decía que el barrio ya no sería igual
Un día dejaron de sufrir en sus reuniones del gremio
Ya solo querían verse
Empezaron a cantar juntos, cada semana
Les salía fatal
Siguieron igual
Han pasado cincuenta años
Seguimos quedando el primer lunes de cada mes
Cantamos en funerales
A veces nos pagan
A veces no
No salvaron el oficio
Se cuidaron
“Aloha, sereno”, nos decimos
Entiendo la emoción del hilo,
pero en tu posición es fácil decirlo
Si no defendemos el oficio, desaparece sin dignidad
Adaptarse está bien
Desaparecer en silencio no
Estamos organizando encuentro abierto esta semana